Vaya por delante que con esta crítica solo pretendemos una reflexión de las autoridades, independientemente de quienes gobiernen, pues es una circunstancia que se ha dado a lo largo de décadas con distintos gobiernos municipales

Asistimos hace unos días a la presentación de la nueva plaza de las Hortalizas del barrio de San Cristóbal. Plaza que se ha construido en el nuevo parque del Santísimo Cristo de la Sangre que había sido creado hace unos años para beneficio de todos los vecinos del barrio que ganaron un espacio amplio y abierto con nuevo arbolado y mejores vistas. En un barrio con una densidad demográfica enorme que anda muy necesitado de espacios abiertos de este tipo. Esta nueva plaza viene a sustituir la ubicada al otro lado de la acera emplazada allí históricamente y que será derruida tras su última remodelación de 1996, sin entrar a discutir la necesidad de cambio o no de los placeros, observamos un enorme error el mutilar el nuevo espacio abierto para implantar el nuevo edificio.
Las ciudades más avanzadas y modernas del siglo XXI están apostando decididamente por abrir espacios en las urbes para esparcimiento de sus ciudadanos con la creación de amplias zonas destinadas a espacios verdes, culturales, gastronómicos u otro tipo de ocio.


Lo que observamos en esta nueva obra es una reducción de espacio que en nada se verá compensado por el derribo de la anterior plaza y su sustitución por una acera ancha o placeta que de paso al atrio de la iglesia de San Cristóbal.
Pero esto no es nuevo, ya asistimos hace décadas a situaciones similares, como fue por ejemplo la creación de edificios en la antigua plaza de Abastos cuando se derribó para construir un parquin subterráneo en lo que hoy se denomina plaza arcoíris. Aquella oportunidad perdida difuminó un espacio abierto con excelentes vistas a nuestro castillo a cambio de unos edificios que empequeñecen el espacio disponible para eventos o zonas ajardinadas que de hecho no existen. Cuando ese entorno está necesitado de actuaciones en viviendas que bien podrían haber acogido las instalaciones allí creadas y dejar más espacio a la placeta con el fin de dar más amplitud a eventos. Ver fotografías de mediados del siglo pasado de esa plaza advierte que lo que tenemos en el presente no mejora el pasado.

Un ejemplo claro en el que si se actuó bien, es el parque de San José, donde toda esa amplia placeta ha sido el escenario donde se han implantado zonas verdes, kioscos, espacio para eventos y locales de ocio que han mejorado la vida de los vecinos. Cualquier obra dentro de ese espacio hubiera desdibujado su función.
Entendemos que los recursos son limitados para hacer frente a las demandas y que en muchas ocasiones se ponen esos espacios a disposición para solucionar un problema, pero no nos parece un acierto desde el punto de vista del conjunto de nuestra ciudad, si queremos tener un urbanismo moderno al servicio de los ciudadanos que redunde en una ciudad donde los lorquinos queramos vivir, dando espacios abiertos y ajardinados que atraerán por si solos actividades que hagan florecer el atractivo urbano, comercial y de ocio.


manuel dice
Que el parque del Santísimo Cristo de la Sangre sea definido en este artículo como «amplio», me parece un poco exagerado. Otra cosa es el nombre de dicho «parque», más propio de la España del nacional-catolicismo que de un país aconfesional del siglo XXI. Por lo demás, lo realizado, es otro ejemplo del desprecio por el patrimonio histórico de las autoridades de nuestra ciudad, que no se han caracterizado en las últimas décadas por su elevado nivel cultural.
Luis martínez Reche dice
Ha sido una decisión totalmente equivocada la construcción de este pegote en mitad del espacio público