Lorca no ha de ser un municipio que acoja los desechos del porcino de Murcia y las provincias limítrofes. También se debe plantear una moratoria al sector del porcino para la instalación de nuevas granjas, que no pueden crecer indefinidamente sin ocasionar conflictos tanto a los vecinos como a nuestro medio rural y natural

Nos adentramos en el mes de abril de 2025 y los numerosos proyectos de plantas de biogás que pretenden instalarse en Lorca van generando mayor inquietud entre los vecinos que más próximos a los emplazamientos elegidos tienen sus domicilios. Pedanías Altas, Barranco Hondo e Hinojar son las localizaciones “estrella” para la instalación de estas factorías.
En las Tierras Altas la fuerte movilización liderada por la asociación Espartaria parece haber frenado la avalancha de proyectos que pretendían instalarse por tierras de Zarcilla de Ramos, Doña Inés o la Parroquia. Nuestro alcalde en este punto dejó muy claro que no se aceptaría para Lorca un solo proyecto que generase “conflictividad social” no otorgando licencia y por tanto rechazando proyectos por no ser de interés público, pero por otra parte ha afirmado que Lorca necesita tratar 3 millones de toneladas de residuos del sector porcino lo que implicará la construcción de unas cuantas centrales más, dado que la planta de Gesalor, ya en construcción, acogerá 1,5 millones. Por tanto, la barra de equilibrio parece muy fina y delicada para que se instalen más sin generar conflicto vecinal.
¿Por qué el gobierno municipal de Lorca rechaza regular las condiciones para la instalación de estas plantas de biogás?
El Gobierno local anunció que utilizaría la herramienta del interés público, como última garantía para rechazar plantas incompatibles con los vecinos y rechazó recientemente en el Pleno de la Corporación, una moción que pedía la modificación del Plan Parcial para definir unas distancias mínimas de estos complejos industriales a núcleos urbanos, como solicitaban los grupos de la oposición. Así que todo queda a merced del Gobierno municipal el que se instalen o no y donde.
Es en Barranco Hondo donde ahora se centra la atención, por diversos proyectos, el último al parecer es una central para tratar cadáveres de animales. Vecinos de Torrealvilla, Zúñiga, Diputación de Río y Barrio de San Cristóbal andan inquietos por el biogás, algo que por otra parte atañe al conjunto de la ciudad de Lorca, pues los vientos dominantes no entienden de fronteras y suelen “bañar” toda la ciudad. Para estos vecinos también existen muchas dudas con el proyecto de Gesalor, que aglutina a 200 ganaderos locales que junto con un fondo de inversión ha iniciado los trabajos en terrenos aledaños al vertedero de Limusa con un presupuesto de 50.000.000€, pero ahora nos referiremos a este proyecto más detenidamente.
Los lorquinos somos conscientes del enorme problema que la creciente cabaña de cerdos ocasiona con la gestión de sus residuos, principalmente purines que en buena medida son esparcidos por amplias zonas de cultivo de nuestra tierra. Esa elevada producción ha generado un problema serio con la contaminación por nitratos de nuestros suelos y aguas. La normativa europea que vela por la protección de la salud de los ciudadanos ha puesto límites a los vertidos de purines, lo que ha propiciado que las centrales de biogás se presenten como una solución ante las inminentes restricciones para el sector si no encuentra una gestión adecuada a sus residuos.
El consenso en la ciudadanía lorquina sobre la necesidad de tratar adecuadamente los purines es elevado, y es por eso que las centrales de biogás no son rechazadas, pues todos somos conscientes de que estamos en una tierra ganadera y que tenemos la obligación de gestionar integralmente los residuos. Ahora bien, no todos los proyectos de biogás son iguales dejando muchas inquietudes y preguntas entre los ciudadanos, siendo las emisiones de gases y los olores fétidos los más preocupantes por las implicaciones para la salud de los lorquinos.
No es un secreto que el aire que respiramos en Lorca es de muy mala calidad por diversos factores naturales y económicos. Los días en que las partículas contaminantes superan los niveles límites que lo convierten en peligroso son constantes, estas partículas merman discretamente la salud de cientos de lorquinos que padecen enfermedades como asma, alergias o respiratorias que acaban por ejemplo en infartos, o simples resfriados que se complican con neumonías o tardan semanas en curar fruto de las partículas que nuestras actividades económicas emiten acabando en los pulmones de todos. Parece claro que las centrales de biogás van a gestionar una parte del problema, pues el amoniaco producido por purín, curiosamente una de las emisiones que no se miden en nuestra tierra por la CARM, va a ser tratado. El problema puede ser que desvistamos a un santo para vestir a otro, si estas factorías, donde se realizarán procesos químicos muy agresivos, emiten gases perjudiciales para nuestra salud.
Y llegamos a GESALOR
Como decimos, la planta de GESALOR está en construcción, sus representantes han explicado en distintos foros que su interés es hacer una gestión completa de todo el proceso y dar servicio a sus 200 socios. Están convencidos que la nueva tecnología que van a utilizar evitará malos olores y emisiones perjudiciales para la salud, todas las balsas de residuos del circuito serán estancas y el proceso será hermético desde la recogida en granja por los camiones cisterna de doble capa hasta el final del proceso que será de residuo cero, al obtener 3 productos (gas, agua y biofertilizantes), estos lo comercializarán y harán viable la factoría cumpliendo todas las normativas ambientales, la quema de gases secundarios a través de la antorcha que llevan los biodigestores estarán controladas por medidores instalados en la propia planta. Esto es lo que aducen los responsables que pretenden hacer una gestión modélica y lo que los ha llevado a obtener los permisos ambientales. Esta es la parte positiva del proyecto GESALOR, que no tenemos por qué poner en duda sobre el papel y que todos deseamos que así sea.
La parte negativa o la que genera inquietudes entre los vecinos es que una vez construida la planta, esas promesas que sobre el papel parecen inocuas se conviertan en problemas de olores o gases que perjudiquen la salud por una gestión inapropiada, es por ello que los vecinos de Torrealvilla solicitan con mucho sentido común, que se establezca una estación medidora independiente en su pueblo incluso antes del inicio de la actividad y que puedan acceder a los datos de forma continua para comparar los medidores de la planta con el suyo propio.
No estuvieron muy acertados o no fue ético que, en la reunión del jueves 27 de abril 2025 en diputación de Río convocada por los vecinos, una persona del numeroso público hablara sobre la inocuidad para el cáncer de este tipo de plantas y que días después nos enteremos que trabaja para Gesalor, cosa que en ese instante obvió decir. La responsabilidad es grande, porque si una vez puesta en marcha esta planta genera problemas ambientales palpables para todos los lorquinos, toda la ciudadanía sabrá la verdad de lo acontecido y sabrá a quienes exigir responsabilidades. Deseable por el bien de todos no llegar a esta situación, así lo deseamos.
Conclusiones:
Los lorquinos no quieren perjudicar a los ganaderos, siempre han sido muy permisivos con esta actividad, reciprocidad que el sector ganadero no ha tenido con la ciudadanía cuando unos exaltados evitaron aprobar una moción impulsada por la ciudadanía en el famoso Pleno, que solo pretendía regular unas distancias mínimas a núcleos rurales urbanos, colegios, centros de salud, etc.… para nuevas granjas o ampliaciones, que finalmente, una vez aprobada ante el bochorno nacional, no ha supuesto el cierre de ninguna granja demostrando las mentiras que se vertieron aquellos días y generando desconfianza entre muchos ciudadanos de Lorca hacia los tentáculos de este sector.
La avalancha de proyectos de biogás en Lorca no son una alternativa industrial para la localidad. Lorca no ha de ser un municipio que acoja los desechos del porcino de Murcia y las provincias limítrofes. También se debe plantear una moratoria al sector del porcino para la instalación de nuevas granjas, no se puede crecer indefinidamente, la cabaña de Lorca es difícilmente ampliable sin ocasionar conflictos vecinales, por no hablar del origen de los cuantiosos recursos hídricos que consumen los cerdos. Además, no es muy compatible para sectores como el turismo, la construcción de viviendas o la restauración en nuestro término municipal. No se pueden poner todos los huevos en el mismo cesto, y los primeros interesados debieran ser los propios ganaderos para evitar una burbuja que ya sabemos como suelen acabar.
Por último, reseñar una circunstancia que afloró en la reunión de Diputación de Río antes mencionada referente a los representantes políticos, cuando se presenten este tipo de proyectos en el Ayuntamiento de Lorca y se ubiquen cerca de núcleos urbanos, los primeros en saberlo deben ser los propios vecinos. Los ciudadanos son cada vez más exigentes y quieren conocer de antemano de fuentes fiables públicas, los planes que les puedan afectar en su calidad de vida. Siendo transparentes todos ganamos.
