Mediante un exhaustivo documento de alegaciones, expone las razones para oponerse al proyecto de la planta de biogás en Lorca por sus impactos sanitarios y afecciones ambientales, considerando que los perjuicios y riesgos son muy superiores a los beneficios

Ecologista en Acción, entidad perteneciente a la Plataforma por la Calidad del Paisaje de Lorca desde su fundación y ha realizado en tiempo y forma unas documentadas alegaciones de veintidós páginas que resumimos aquí con párrafos y frases extraídas. Dicho documento se puede ver (completo en este enlace)
En las alegaciones se expresa la escasa información que se ha trasladado a la ciudadanía y el conflicto entre los beneficios económicos que ofrece la planta de Biogás y los perjuicios de una industria excesivamente consumidora de recursos naturales y altamente contaminante, tanto para la calidad de vida de las personas como para la biodiversidad. Recomienda un replanteamiento con reducción de la producción porcina en granjas menos intensivas y una gestión más eficiente, adaptada a una demanda menos expansiva.

“He traído la ruina a mi pueblo”
(Palabras del exalcalde de Balsa de Ves en Albacete, 10 años después de autorizar la macro granja de cerdos a la que siguió una planta de biogás)
https://www.zamora24horas.com/provincia/he-traido-ruina-mi-pueblo_15133090_102.html
Resumen de las alegaciones:
La Oficina de Información Urbanística del Ayuntamiento de Lorca señala que las parcelas referenciadas de la pedanía de Zarcilla de Ramos están clasificadas como Suelo No Urbanizable protegido por el planeamiento por su valor agrícola (Suelo Inadecuado para el Desarrollo Urbano)-SIDU 1.
El proyecto de planta señala que se gestionarán un máximo de 80.000 toneladas/año de material orgánico de distinta naturaleza (64.000 toneladas/año de purín, complementado con residuos provenientes de la industria láctea, estiércol bovino, gallinaza y residuos hortofrutícolas) mediante digestión anaerobia. Con la planta funcionando 365 días del año, se estima una gestión máxima de 222,89 toneladas al día. El biometano generado será inyectado a la red gasista de transporte en el gaseoducto Almería-Chinchilla
Hay que valorar los impactos y afecciones de la planta: la ubicación de la instalación y sus dimensiones, la afección al medio natural, la producción de basuras y residuos asimilables a urbanos, el riesgo de contaminación de suelos debido a derrames o fugas del efluente del residuo orgánico a tratar o del digestato. También, la contaminación atmosférica con la posible emanación de olores propias de los residuos a tratar y su afección a las áreas circundantes, el consumo del agua y su gestión, la cantidad requerida y recuperación. El consumo de energía, la generación de ruido y los riesgos de incendio y explosión en la producción de biogás, su almacenamiento, los dispositivos de seguridad y distribución.
El biogás puede ser una alternativa para determinados usos agrícolas o industriales que requieran fuentes de alto contenido calórico o para uso doméstico. Sin embargo, la producción y consumo de biometano se debe contemplar, antes, como interés social en la proximidad de las zonas de producción que como una actividad empresarial de alto rendimiento. Es aconsejable el uso preferente de la materia orgánica para compostaje y abono agrícola en tanto se trata de un proceso de escaso gasto energético y de economía circular
Ecologistas en Acción Región Murciana cree que el biogás, como fuente de energía renovable; puede ser una solución adecuada para el cierre de ciclo de los recursos naturales que permita una salida a determinados residuos que actualmente se tratan de forma inadecuada o no se tratan, con un grave impacto ambiental y social.
Un elemento de impacto de la ubicación de la planta será de la intensidad del tráfico de vehículos pesados que generará el transporte a la planta de toneladas de purines y otros residuos. No hay una estimación de vehículos pesados que acceden a la planta por día y no se reflejan los impactos en la contaminación atmosférica derivada del continuo trasiego de estos vehículos.
Es necesario establecer limitaciones al modelo de plantas de biogás: distancia a núcleos de población, distancia del origen de los materiales usados, limitar el tamaño para evitar los daños ambientales y molestias a la ciudadanía y evitar también los proyectos de macroplantas.
No se puede plantear la puesta en marcha de plantas de biogás como la solución al impacto de las granjas industriales, sin antes poner un límite al crecimiento de estas explotaciones. De otro modo, con la excusa de la transición energética se seguirá impulsando con fondos públicos a la ganadería industrial, obviando los impactos que este modelo de producción tiene sobre la salud de las personas, los ecosistemas y el bienestar animal.
El proyecto de la planta de biogás en Lorca se ha hecho de espaldas a la ciudadanía, con nula transparencia por parte de la administración local, de un aspecto tan sensible como la instalación de una planta de biogás en el municipio. En definitiva, debe garantizarse la transparencia y la participación real y efectiva de la población local en el desarrollo de infraestructuras como las que nos ocupan, con potencial impacto sobre su calidad de vida.

La nula transparencia en el procesos de información pública del proyecto subvierte el fondo y la forma de la Ley 27/2006 de 18 de julio, por la que se regulan los derechos de acceso a la información, de participación pública y de acceso a la justicia en materia de medio ambiente (…)
Este proceso de participación ciudadana (el de las Torres de Cotillas) debería desarrollarlo también el Ayuntamiento de Lorca. Es fundamental fomentar la participación social en la generación de cultura energética, el favorecimiento de la generación distribuida y la gestión comunitaria como herramientas de fomento del control democrático de la energía.
Este tipo de plantas continúan con la lógica de quemar, con el hecho de que los restos de alimentos y despojos de seres vivos alimenten las máquinas para producir energía y crear metano, en el proceso se produce contaminación y CO2. Si hay combustión no puede haber economía circular.
Por otra parte, varios estudios académicos señalan riegos y problemas de salud pública ocasionados por bacterias que podrían generarse durante la fermentación anaerobia y que permanecen en el digestato, (botulismo, tétanos, salmonella) que pueden causar enfermedades en animales de granja y humanos. Puede haber riesgos de accidentes, sea por defectos de construcción o de mantenimiento de la planta o, a veces, grietas en el hormigón armado por ser los digestantes muy corrosivos, con posibles filtraciones.
Estas plantas de biogás se están presentando como una solución sostenible al insostenible negocio de las macrogranjas y como una alternativa a la transición energética. Antes de llenar con proyectos individuales y privados todo el territorio, es necesaria y urgente una adecuada planificación territorial que, en primer lugar, plantee un amplio debate sobre el modelo de granjas industriales de porcino y su problemática.

Antes de poner un límite al crecimiento de estas explotaciones, no se puede plantear la puesta en marcha de plantas de biogás como la solución al impacto de las granjas industriales. Si no es así, con la excusa de la transición energética se seguirá impulsando con fondos públicos a la ganadería industrial, obviando los impactos que este modelo de producción tiene sobre la salud de las personas, los ecosistemas y el bienestar animal.
Antes de seguir impulsando plantas de biogás, sin una planificación previa adecuada y sin evaluar el efecto llamada que puede tener para nuevas granjas industriales, hay que apostar por una disminución drástica de la cabaña ganadera industrial. Además, debe aplicarse taxativamente el principio de quien contamina, paga para evitar efectos indeseados, como la contaminación creciente por nitratos.
El diseño de las edificaciones e infraestructuras debe realizarse un tratamiento de color, textura y acabados acordes con el entorno para una mejora significativa de su integración en el paisaje, así como minimizar su impacto visual.
El proyecto describe que la zona de instalación de la planta no dispone de red de abastecimiento de agua.
El consumo total de agua dentro de la instalación se desglosa de la manera siguiente: total de caudal consumido total pluviales 206,90 m3/año, de origen residuos sólidos, tránsito a foso semisólidos-digestores 126,54 m3/año, el total de agua de pluviales “limpias” con origen en tanque de tormentas 80,36 m3 año. Además, el total de consumo de agua potable (proveedor) será de 144,8 m3/año y el total de consumo de aguas no potable (proveedor) 1.027.72 m3/año.
Las cifras de consumo de agua pluvial “limpia” están sobrestimadas. En una situación de sequía estructural y cambio climático las cifras que refleja el aporte de agua pluvial son excesivamente optimistas y no reflejan la realidad de las precipitaciones en Lorca y en Zarcilla de Ramos durante las últimas décadas.
No se explicitan las empresas que van a suministrar esos caudales, ni se aporta contrato de suministro de estos recursos hídricos. Esta situación implicaría una resolución desfavorable a este proyecto de la Dirección General de Medio Ambiente.
La posible afección a los acuíferos será consecuencia del manejo de residuos, materiales y uso de la maquinaria en el proceso de construcción y funcionamiento de la planta.
Es fundamental el desarrollo de mecanismos de control del proceso de instalación para que se respeten estos cauces y no existan problemas de inundación, escorrentía y erosión y definir, con claridad, los límites del dominio público hidráulico y sus zonas asociadas
La construcción de esta planta debe evitar actuaciones dentro de los límites provisionales establecidos de las vías pecuarias. La vía pecuaria la “Cañada Real del Puerto del Aceniche” tiene una importancia significativa en el desarrollo de los hábitats y actúa como un auténtico corredor ecológico que entrelaza los espacios naturales y resultan muy útiles para el desarrollo rural.
La planta de biogás se ubica a 92 metros de la ZEPA Sierras del Gigante-Pericay, Lomas del Buitres-Río Luchena y Sierra de la Torrecilla (entre otras áreas de diversa protección)
Durante la fase de puesta en marcha y fase de explotación se producirá un trasiego de tránsito de camiones diarios durante la explotación de las instalaciones, que producirá dos impactos el primero referido a las implicaciones sobre el tráfico general de la zona y el segundo, un aumento de la contaminación atmosférica de los agentes contaminantes antes citados.
Por otro lado, es necesario un control exhaustivo de las emanaciones o emisiones de ácido sulfhídrico (H2S) gas irritante y uno de los orígenes de la contaminación por malos olores (a partir de concentraciones de 55 ppm es un gas muy irritante).
Hay que evitar también cualquier incidente/accidente que provoque emanaciones o emisiones de metano (CH4), uno de los agentes principales del efecto invernadero y que contribuye al cambio climático hasta 28 veces más que el dióxido de carbono (según datos del IPPC). Medir las fugas de metano sigue siendo muy difícil hoy en día y no se dispondrá de una metodología para hacerlo hasta 2027, en virtud del Reglamento sobre las emisiones de metano en el sector energético. Diversos estudios ponen de relieve que las fugas de metano de la producción podrían subestimarse considerablemente y que una tasa de fuga de metano del 3% es un valor más realista
También, la digestión o fermentación de purines genera además de los gases citados, dióxido de carbono (CO2), lo que supone entre un 40 a 45% del total de gases, que si se emite a la atmósfera es un gas de efecto invernadero. Por otra parte, hay que señalar que el metano es el agente causante de más del 25% del calentamiento global en el contexto del Cambio Climático. Debido a su estructura, atrapa más calor en la atmósfera por molécula que el dióxido de carbono (CO2), haciéndolo 80 veces más que el CO2 durante veinte años después de su emisión a la atmósfera5.
La contaminación odorífera genera diversas afecciones en la salud de las personas que están expuestas a ella. Entre los más comunes, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, se encuentran dolores de cabeza, insomnio, náuseas, vómitos y problemas respiratorios, entre otros.
Una planta de biometano debe controlar la contaminación odorífera hacia el entorno, especialmente hacia los núcleos urbanos. Además, el tráfico pesado en las vías de acceso a la planta provocaría malos olores durante todo el año.
La experiencia acumulada con otras plantas nos dice que en muchas ocasiones pueden superarse los valores de emisión. También, el manejo y gestión de los residuos de alimentación a la planta, así como su compostaje, podrían producir olores desagradables, aumentando la contaminación odorífera para la población del entorno.
No se han determinado los recursos paisajísticos presentes en la zona de actuación y tampoco se ha determinado el valor paisajístico de cada unidad de paisaje y de cada recurso paisajístico. El paisaje se fundamenta en la percepción visual. La única medida correctora es el vallado perimetral de la actuación. Sin embargo, no se explicita la plantación de especies autóctonas de arbolado, que minimizarían el impacto paisajístico y visual y otras medidas correctoras.
No se ha hecho un estudio e inventario de las parcelas agrícolas de destino del digestato o compost, de forma que se asegure una superficie mínima necesaria destinataria. Para la determinación de la ubicación de la planta debería haberse hecho un estudio de cuantificación y localización de la generación de residuos susceptibles de ser tratados en la planta. Las instalaciones de gasificación deben adecuar su tamaño a la recepción de residuos de su entorno más próximo, ya que el problema de contaminación que se pretende resolver se vería agravado por el tráfico masivo de camiones y otras maquinarias. Las plantas de biogás debieran producir beneficio en el entorno en el que se asientan, aunque nunca lleguen a compensar los perjuicios como ruidos, olores o riesgo de explosión.
Hay que detallar los efectos sinérgicos y acumulativos de estas instalaciones y la planta. Hay que calibrar más en detalle las afecciones relacionadas con otras infraestructuras. Es necesario destacar el insostenible número de granjas de ganadería industrial intensiva en este municipio y la vulnerabilidad de los acuíferos de esta zona, muy sensibles a la contaminación por nitratos. La mayoría de los efectos perjudiciales para el medio ambiente no se derivan de los impactos directos de proyectos individuales, sino que provienen de una combinación de impactos generados por un gran número de proyectos.
Las autoridades locales y regionales deben sopesar cuidadosamente si los supuestos beneficios económicos que estas instalaciones podrían traer realmente compensan los posibles impactos acumulativos en el medio ambiente, la infraestructura y la calidad de vida de los ciudadanos. Es necesaria una planificación detallada, desarrollada desde la propia administración y que aborde de manera realista los riesgos ambientales y sociales.
Por otra parte, este tipo de decisiones debieran tomarse con el consenso de todos los municipios limítrofes, considerando el impacto regional que pueden tener estas instalaciones. Es fundamental reconocer que ninguna de estas plantas ha sido cerrada o desmantelada una vez operativas, lo que nos lleva a reflexionar sobre la dificultad de eliminar los problemas que surgen tras su puesta en marcha. una vez instaladas, las comunidades afectadas podrían enfrentar desafíos permanentes, lo que subraya la necesidad de una planificación y evaluación exhaustivas antes de proceder con su construcción de estas plantas de biogás a unos pocos kilómetros de los núcleos urbanos.
Por lo anteriormente expuesto,
SOLICITA
Que se tengan por presentadas estas alegaciones y se dicte una resolución desfavorable al proyecto de la planta de biogás por sus impactos y afecciones ambientales.
En Murcia, a 11 de noviembre de 2024
