

A Lorca sin duda la queremos la más hidalga y sana posible. Ante eso, no creo que casi nadie se oponga; pues bien, partiendo de esta casi (siempre hay un casi) unánime premisa no está de más parafrasear, como tantas veces se ha hecho a lo largo de los siglos, al Quijote; en este caso de lo que le sucedió en la venta que él imaginaba ser castillo
Olvidado estaba el pueblo llano por siglos, en los que los déspotas del poder de entonces se habían convertido en un derrumbadero, (despeñadero, barranco), donde todo perecía. Sancho exclamaba “la peña tenía picos y tropezones, y cada pico había hecho su cardenal” y aunque la culpa fue de los soñadores, el pueblo sufrió también las consecuencias. Sancho sin soñar nada se hallaba con pocos menos cardenales que su señor Don Quijote. El pueblo no había caído, porque estaba ya en lo hondo, moral y socialmente.
No queremos que Lorca caiga en ese derrumbadero, pero a medida que pasan los años, -ya han pasado décadas y siglos de su larga y altiva historia-, quieren hacernos ver que anda más o menos en el podio de los premiados sin haber llegado todavía a la meta, sin cardenales y apenas rasguños, porque el largo camino, a pesar de alguna que otra adversidad, es casi llano.
No nos engañemos, ni que nos engañen, el camino viene siendo difícil, para la gran mayoría, para el pueblo, al que hacen caer una y otra vez y sufre de cardenales, rasguños y rabia, y no somos soñadores, y si lo somos lo es de sueños despiertos porque Lorca sea diferente.
DIFERENTE, aunque siempre enfrentada a las fuerzas de la naturaleza, muchas veces expuesta por desidia e ineptitud de sus responsables a todos los niveles, más que por imprudencia, por no haberla preparado a ellas. Desea estar más preparada, de una vez por todas, con las infraestructuras y actuaciones de prevención necesarias para que el daño sea mínimo. No escarmentamos: riadas cada cierto tiempo, desertización galopante producida principalmente y de manera negativa por la sobreexplotación agropecuaria, contaminación de ríos y de acuíferos, deforestación y constante movimiento de tierras para transformarlas en nuevos tierras de cultivo, a pesar de la escasez del agua…
DIFERENTE, porque quisiera y pudiera tener todos los medios necesarios, como otras zonas tienen, para contar con una sanidad que funcione correctamente. Se confirma desde hace tiempo que es de las peores áreas de salud de España.
DIFERENTE, porque no sea una de las ciudades peor valoradas en diseño urbano saludable de Europa, según un reciente estudio. Su potencial, como ciudad monumental por su cultura e historia, es enorme, pero a medida que pasa el tiempo las distintas actuaciones que se le realizan la hacen más impersonal. Basta con darse un paseo por la ciudad y su entorno y se puede corroborar la suciedad reinante, así como la disfuncionalidad en las acciones que, una y otra vez, se hacen sin un criterio apenas armónico y sostenible. Una pérdida constante de recursos.
DIFERENTE, para poder respirar un mejor aire, afectado grandemente sobre todo por la contaminación producida por las macro-granjas y otras sobreexplotaciones agropecuarias. La siempre dependencia, y que parece irrenunciable, hacia el sector primario, la agricultura y la ganadería, en su versión macro-explotaciones (como un virus expandiéndose sin control en cualquier parte) es la principal causa y es el problema del que se derivan muchos males de esta ciudad y territorio. Uno de las consecuencias de este desaguisado es también, el gran aumento de afecciones respiratorias y graves enfermedades, como la mortalidad por ello, para la población con respecto a otras regiones. Estudios confirman esta circunstancia.
DIFERENTE, porque la ciudad está viviendo una transformación de su población con más incertidumbre todavía hacia adónde va, de lo que debiera ser. Y todo por ir dejando sin más (eso es una realidad) que un alto porcentaje de la nueva población en situación irregular (ilegalidad, parece mentira), se asiente en la ciudad, campo y pedanías sin apenas control y a riesgo de producirse escenarios, como va viéndose, de difícil gestión: explotación en el trabajo (tanto en el sector agropecuario, que es donde más se emplean, como en el de servicios), pisos patera, guetos, incremento de la inseguridad, escasa o casi inexistente convivencia, seudo-negocios entiéndase como de segunda mano, mala calidad… Y este escenario en toda su extensión está produciendo un efecto llamada. No es en absoluto decir no a la inmigración, que en gran parte es necesaria, sino que esta sea legal y bien gestionada.
DIFERENTE, por no querer seguir sumando calamidades o disparates. Pero parece que los males no terminan, y en los últimos meses está viendo como quieren instalar, por las buenas y por las malas, varias plantas de biogás en varias zonas del territorio municipal.
A ver, que no somos tontos:
Los principales inconvenientes de las plantas de biogás son la generación de olores desagradables y la presencia de gases nocivos como el ácido sulfhídrico, el riesgo de contaminación del suelo y agua por los residuos líquidos (digestatos), los riesgos de seguridad como incendios o explosiones, y la percepción negativa por parte de las comunidades cercanas y no tan próximas.
Y todo sin olvidar por un lado, el elevado coste inicial y de recuperación de la inversión en las plantas, que al ser de manos privadas ya se sabe que no pararán hasta obtener muchos beneficios; y por otro, la dependencia de un suministro constante de materia prima orgánica, ya que las plantas necesitan un suministro constante para operar eficazmente. Ello nos da una idea de la dimensión de purines y otra materia orgánica (cualquiera) que llevaría a esas plantas para hacerlas trabajar sin parar.
Pero ahí no paran los riesgos y problemas, ambientales y de salud como de seguridad:
• Olores y gases. El proceso suele generar olores muy fuertes y desagradables, aparte de gases tóxicos y nocivos para la salud. Ellos, sumados a los que ya sueltan los cientos de macrocebaderos y cultivos agrícolas masivos esparcidos por todo el municipio.
• Contaminación. Existe el riesgo fundado y claro de contaminación de suelos y acuíferos debido a fugas o vertidos del digestato, un residuo líquido maloliente y con compuestos químicos peligrosos.
• Emisiones. La quema del biogás y el transporte constante de las materias primas en cientos de camiones pueden generar emisiones que afectan la calidad del aire.
• Incendios y explosiones. El biogás es un gas inflamable, y su producción, almacenamiento y distribución implican riesgos de incendio y explosión.
• Peligros mecánicos y eléctricos. Las instalaciones contienen equipos mecánicos y eléctricos que presentan riesgos para los operarios.
Y otros aspectos a considerar de índole social a considerar como, aparte de las preocupaciones por los olores, el tráfico terrible de camiones a cualquier hora y el impacto en la calidad de vida; y el de la gestión de los residuos, ya que la gestión inadecuada del digestato, un subproducto líquido que puede contener contaminantes, puede generar problemas ambientales y de salud pública.
Con que hubiera algo positivo de las plantas, no sería en nada suficiente para decir sí a las plantas de biogás. Por eso gritamos:
NO, EN LAS CIRCUNSTANCIAS Y CONDICIONES ACTUALES, A LAS PLANTAS DE BIOGÁS.
No queremos seguir siendo ninguneados por las autoridades, ni ser los perjudicados, una vez más, como ciudad y municipio, al desvarío y descontrol al que el sector primario nos está llevando, casi a ciegas, y ciertamente la instalación de las plantas de biogás, en el momento actual sin más, es un paso más en ese camino. El poner plantas de biogás para “solucionarles” parte de sus problemas, finalmente resulta una nueva manera de sumar más a la lista de los que genera.
Se entiende el predominio e importancia derivada de dicho sector en la economía, e incluso identidad de Lorca, pero se está pagando un alto precio por su repercusión también negativa, y su mayor riqueza repartida en unos pocos. Se puede apoyar y fortalecer el sector, pero teniendo en cuenta todos esos factores como lo de que hay vida más allá del mismo, y no tan lejos. Sin olvidar, los peligros de depender casi exclusivamente de un sector en una economía cambiante y competitiva como la actual.
Y volviendo a Don Quijote…
“Sábete, Sancho, que todas estas borrascas que nos suceden son señales de que presto ha de serenar el tiempo y han de sucedernos bien las cosas; porque no es posible que el mal ni el bien sean durables, y de aquí se sigue que, habiendo durado mucho el mal, el bien esté ya cerca…”
A ver si es verdad, y salimos no solo del derrumbadero, nos lanzamos una vez por todas y sin complejos por el camino que queremos, que nos es el que nos quieren y desean llevar, porque el bien debe empezar a estar cerca.
Aquí solo PLANTAS naturales, en forma de árboles y arbustos, autóctonos, para que den buenos frutos, incluida la esperanza, en la ciudad, campos, montes, parajes y pedanías para que sean más limpias y saludables, y de una vez por todas.
Ciudadanía de Lorca con la enorme preocupación por el presente y futuro de esta tierra escaldada y olvidada, Y por revertirlo.
Autor: EnBuenaHora

Lorca, Octubre 2025
