Nuestro territorio registra ciclos de sequía cada pocos años, sin embargo, esas sequías del siglo XX y parte del XXI nunca afectaron a las densas repoblaciones de la Culebrina. Pero las cosas están cambiando climáticamente…

La sierra de la Culebrina en las Tierras Altas de Lorca, cadena montañosa con elevaciones superiores a los 1.000 metros sobre el nivel del mar, cuya cuerda se divisa desde el Puente de los Carros de la ciudad y se encajona entre las cimas del Gigante y Pericay. Culebrina fue reforestada en la primera mitad del siglo XX y la importante masa forestal de pino, que salió del famoso vivero emplazado en las proximidades de Casa Iglesias, ha ido evolucionando sin problemas hasta esta década del siglo XXI, donde la palabra cambio climático toma cada vez más protagonismo.
Cambio Climático, más allá de que en la edad geológica de la Tierra los cambios climáticos son continuos, o de la utilización frívola de este término por medios de comunicación en noticias o titulares sin apenas tiempo de explicación o desarrollo de este fenómeno complejo para que sea comprensible para el gran público, que por otra parte, propicia que una minoría de ciudadanos normalmente muy desinformada y poco reflexiva intoxicada por intereses económicos o ideológicos rechace que este fenómeno esté sucediendo. Tenemos que decir que el consenso científico de distintas agencias y países es claro en cuanto a la relación del calentamiento y velocidad con la que el planeta se calienta por la quema de combustibles fósiles y la destrucción que el ser humano ocasiona por todo el globo. Si, hay un cambio climático en marcha que nos afecta.
La masa forestal en Culebrina desde su plantación hasta hoy, ha sufrido sequías constantes, como es normal desde hace 10.000 años en que finalizó el periodo glacial, nuestro territorio registra ciclos de sequía cada pocos años, algo a lo que estamos acostumbrados y ha perfilado buena parte de nuestro paisaje e identidad. Sin embargo, esas sequías del siglo XX y parte del XXI nunca afectaron a las densas repoblaciones de la Culebrina, que han ido solventando estos ciclos y densificándose cada vez más hasta formar un manto verde intenso que ha protegido el suelo de sus laderas, evitando entre otras cosas, que el pantano de Puentes acumulara más sedimentos.
Pero las cosas están cambiando climáticamente, los años 2023,2024 e inicios de 2025 en nuestro territorio fueron muy escasos en precipitaciones algo que no es nuevo, pero hay un nuevo factor que se suma a esta casuística que son unas temperaturas medias más elevadas. Sobre todo, las nocturnas, donde los termómetros no bajan de forma regular a las mínimas que se venían registrando décadas pasadas, lo que mantenía a raya a insectos vectores de enfermedades y evitaba mayor evapotranspiración.
Sabíamos, por testimonios de personas amigas que recorren las sierras del Gigante y Culebrina que había una alta incidencia de plagas en algunas laderas de aquellas montañas, estas plagas habían enmarronado la importante masa forestal allí presente. Nuestra visita reciente por la pista forestal que conduce desde Casa Iglesias hasta los aledaños de la Parroquia ha sido muy ilustrativa. Hemos comprobado la alta incidencia que las plagas han provocado en las cumbres de la Culebrina, donde se observa una mortandad que roza el 100% en algunos puntos donde la pendiente y la proximidad a la cima dejan un terreno más pedregoso y menos fértil, sin embargo, este arbolado nunca antes tuvo estos problemas en distintas sequías pertinaces. El factor que ha desatado estas plagas de alta incidencia en esta ocasión no es achacable únicamente a la sequía, las elevadas temperaturas medias invernales de los últimos años han favorecido la expansión de enfermedades a través de insectos, que han sobrevivido en unos inviernos más suaves climáticamente, que sumado a la debilidad de los pinos han dibujado un escenario nunca visto en nuestras sierras más verdes.
La conclusión que obtenemos para los siguientes años, es que, en un ciclo seco, si este coincide con temperaturas medias elevadas, tendremos una alta mortandad de pinos en nuestras sierras, en las que además hay que sumar que la alta densidad de las repoblaciones y la madurez de las mismas no favorece su resistencia, pues cuantos más pies por hectárea, más se debilitan por capturar los recursos del suelo dando paso a un decaimiento general en estos episodios.
Nuestras sierras altas no se diferencian en calidad e importancia ambiental a los Parques Naturales de Espuña o María, pero esa distinción de Parque Natural da prioridad a su gestión, pues las inversiones priorizan estos espacios. La administración competente sabe muy bien que tiene que realizar cortas para bajar la densidad de estos monocultivos, que permitirán el desarrollo de otras especies que favorecerán la resistencia contra las plagas. Por el momento, la Culebrina sigue a la espera de una gestión de sus montes más ambiciosa, mientras tanto, sus cimas se han secado. Es lo que tiene que en su día se apostara por llenar de innumerables canteras estos valiosos espacios dejando de lado el potencial de turismo de naturaleza de este rincón de la comarca de Lorca que perfectamente podría haber sido un Parque Natural, el cual destaca más por sus cicatrices blancas no restauradas que afean nuestro paisaje y no por albergar por ejemplo: un cañón impresionante, un río de caudal permanente, una presa mítica, pinturas rupestres patrimonio de la humanidad y kilómetros de pistas forestales que harían la delicia de aficionados al senderismo o del ciclismo de montaña. Tan solo hemos de ver el albergue de Casa Iglesias, tan desaprovechado y con una enorme cantera de vecino ¿a quién se le ocurren estos despropósitos? Por no preguntarnos en que repercuten, para los vecinos de Parroquia o Zarcilla de Ramos, el pago de las licencias de explotación de las numerosas canteras ubicadas en terrenos públicos.
El cambio climático está presente, y para adaptarnos requiere de decisiones basadas en el conocimiento científico y en el desarrollo de un nuevo modelo económico en nuestras tierras, de lo contrario tendremos más episodios desagradables en los próximos años.
Enero de 2026
El tendero del barrio

