Miramos al pasado para comprender cómo Lorca ha evolucionado hasta la actualidad, analizando en cinco puntos los acontecimientos acaecidos en los siglos XX y XXI
Artículo de opinión de «El tendero del barrio».

Algunas claves de la Lorca actual con la perspectiva de los últimos 100 años desde la visión de la persona autora del artículo
Resumir en tan pocas líneas la historia obviamente deja fuera muchos puntos que serían necesarios destacar…
No hay mejor ventana o panorámica para entender el presente, que recurrir al pasado y darnos cuenta de los momentos, periodos o acciones que fueron claves en el devenir de un pueblo, es por ello, que nos vamos a fijar en momentos clave del pasado que bajo nuestro punto de vista, han definido esta Lorca del primer cuarto del siglo XXI. La evolución de un pueblo lógicamente va ligada umbilicalmente a la evolución del país, pero eso no es óbice para que un municipio tenga sus logros positivos o negativos que lo diferencien con el resto. Así que vamos a ello:
- El subdesarrollo generalizado, la subasta del agua, la emigración y la falta de infraestructuras fueron la realidad de la Lorca del siglo XX hasta la década de los 70’. Nuestra localidad en aquellas décadas no era una tierra de oportunidades, sin planes de regadío, montes deforestados y galopante desertización, falta de infraestructuras o mecanización del campo. Eran miles los lorquinos que vivían o malvivían en cortijos diseminados por todas las pedanías, sin servicios básicos, alta mortalidad y con las tierras concentradas en su mayor parte en los caciques de turno, agravado además con la funestas y empobrecedoras consecuencias de las subastas de agua, que siempre beneficiaban a los mismos. Tierras donde los lorquinos se ganaban un pobre jornal como por ejemplo la siega que era manual. La minería hacía tiempo que venía languideciendo. La mayoría de lorquinos practicaban una economía de subsistencia. Este panorama local tan poco halagüeño tuvo sus primeros intentos de cambio en las décadas de 1920 y 1930, en dichas décadas y bajo diferentes sistemas políticos ya se establecieron planes serios de construcción de infraestructuras como el Trasvase Tajo-Segura presentado en 1933 por Manuel Lorenzo Pardo. Desgraciadamente nada benefició a Lorca porque el Régimen autoritario de Primo de Rivera en la década de los 20’ no podía llegar muy lejos. La huida de Alfonso XIII dio paso a la República, donde se pusieron las bases para que el país se asemejase en crecimiento y evolución a los países del nuestro entorno, pero todo saltó por los aires, la inestabilidad del sistema dio paso a un golpe de estado provocado por la cúpula del Ejército con el apoyo del clero. La llegada del franquismo paralizó muchas cosas. Los 30 primeros años del franquismo no trajeron nada al sureste español, ni un solo kilómetro de autovía, ni trasvases, ni industria se atrajo a nuestra región. En esas décadas hubo un fenómeno inevitable – la emigración- miles de lorquinos se vieron obligados a salir de nuestro pueblo en busca de una vida digna siendo el periodo 1960-1975 el de mayor oleada de lorquinos “exiliados” hacia Francia, Alemania o Suiza. Cataluña también fue el destino elegido por muchos vecinos dentro de España. Vecinos que en buena medida no regresaron perdiendo Lorca gran demografía. Si cabe destacar algo “bueno” para Lorca de esas 3 décadas iniciales del Régimen, fue la declaración en 1964 de Lorca como Conjunto Histórico-Artístico, hecho que podría haber sido relevante para el presente.
- Se acaba la Dictadura de Franco y al fin llega la Democracia. En los últimos estertores del franquismo llegó una infraestructura que de no ser por la ruina y miseria que dejó la Guerra Civil habría llegado antes. El agua del trasvase Tajo-Segura generó una oportunidad en nuestra tierra. La Democracia trajo un nuevo sistema político más justo y abierto que además abrió las puertas al desarrollo con la entrada en el mercado común de la Comunidad Europea. Entrar en el club supuso la llegada de inversiones millonarias para “actualizar” nuestro país de tanto retraso acumulado respecto a países como Italia, Francia o Alemania. En los años 80’ la democracia trajo el inicio de obras fundamentales para Lorca con infraestructuras como un nuevo hospital, los primeros kilómetros de autovía (A7), pero también centros educativos y de salud que elevaron el nivel de vida de los lorquinos y puso freno a la migración. La economía lorquina presumía de una agricultura y ganadería en crecimiento beneficiada por nuestra europeidad, un comercio local que era referente y una industria capitaneada por el curtido muy asentada, que permitía a una mayoría de lorquinos alcanzar unas cotas de calidad de vida nunca antes vistas. Trabajo, oportunidades de estudio para los jóvenes, acceso a vivienda aceptable, etc.
- En los años 90 tuvimos oportunidad de cambiar el destino de Lorca pero faltó visión. La estabilidad política local coincidió con grandes cambios geopolíticos originados a raíz de la caída del bloque comunista, que dio paso a un capitalismo más salvaje y deslocalizado que dejó herida de muerte a la industria del curtido local y puso en jaque al comercio con la entrada de grandes superficies. Mientras, el sector de la agricultura intensiva y la ganadería industrial si sabía adaptarse a los nuevos tiempos y no paraba de crecer demandando más agua. Al final de la década, Lorca comenzaba a ser una tierra de inmigrantes, tan solo dos décadas después de protagonizar el proceso contrario, un cambio digno de destacar. Pero la falta de visión de esa época viene motivada porque no se predispuso el municipio a explotar decididamente sus grandes potencialidades que compensasen las pérdidas mencionadas. El turismo cultural y ambiental basado en un CONJUNTO de casco histórico inigualable en todo el sureste, que no solo se componía del barroco de las iglesias y varios palacios, sino de un entramado de calles y arquitectura civil que de haberse potenciado desde su declaración en 1964 tendríamos hoy una ciudad referente del turismo cultural con terrazas y comercios más frecuentados. La dinámica por aquellas fechas continuó la tónica reinante a pesar de las medidas de protección (PEPRI) que en vez de activar dieron paso al abandono y sustitución por vivienda nueva descontextualizada. La otra parte ha sido la nula apuesta por el turismo ambiental a pesar del potencial que por aquellas fechas tenían nuestras Tierras Altas o la costa que, si se protegió, pero en nada más se avanzó. Un camino por recorrer que ningún alcalde ha iniciado posteriormente. Tampoco en aquella época se pusieron las facilidades para que industrias no contaminantes, que atrajeran talento, se establecieran en nuestra localidad, a pesar de la ubicación estratégica que Lorca siempre ha disfrutado, algo que otros municipios vecinos si supieron aprovechar como por ejemplo Alhama.
- Entramos en el nuevo siglo y llegaron las burbujas, la que más ha condicionado Lorca fue la inmobiliaria. De repente todo el mundo era constructor, los proyectos florecían por barrios, calles, pedanías y zonas donde “cristo perdió el gorro”, donde se suponían que guiris ávidos de sol compraban a ojos cerrados. Aquello supuso una fiebre que terminó mal para más de uno con una deuda de Ayuntamiento que hoy seguimos pagando todos. Toda la mano de obra no cualificada venía a la construcción, se ganaba mucho dinero rápidamente, y claro todo lo que se infla sin anudar suele desinflarse. Eso marcó Lorca, que tras esa fiebre y el desgraciado terremoto, se refugió en lo de siempre el agro-regadío y la ganadería industrial, que no han parado de crecer desde aquellos tiempos, con empresarios-ganaderos dominantes que han absorbido a su interés a los pequeños. Mientras, la industria seguía desangrándose con el cierre de la cementera y el comercio con el desarrollo de las nuevas tecnologías ha quedado muy tocado. Esa expansión del sector primario lo hace omnipresente en todo, dicho sector requiere una ingente cantidad de mano de obra no cualificada, pues ya no se trata de agricultores tradicionales del siglo pasado, ahora son empresas agrícolas que se han extendido por toda la geografía al igual que los grandes cebaderos, que han sustituido a las pequeñas marraneras que encontrábamos diseminadas por la huerta sin mayores problemas.
- El desarrollo desigual y la inmigración caracterizan la etapa actual con una ciudad incapaz de reverdecerse. Llegamos a la mitad de la década de los 20’ del siglo XXI y vemos pocos cambios en la dinámica local, los movimientos para poner en valor el casco histórico no tienen una visión de conjunto, sino de monumentos aislados que no tendrá la fuerza suficiente para ser un motor de atracción. La apuesta por el turismo ambiental sigue siendo nula pues las reticencias del sector agro y ganadero hacen que exista nula valentía por parte de las autoridades locales a desarrollar ese modelo. La industria sigue sin tener peso y muchos esperan en la llegada del AVE la salvación en una ciudad que hoy por hoy no resulta atractiva (laboral, social y ambientalmente) para muchos lorquinos, que cuando cuentan con formación optan por buscarse un trabajo en ciudades como Murcia, los jóvenes que se quedan no saben dónde podrán vivir, pues la disponibilidad de vivienda es casi nula, así como una clara tendencia a que vecinos establezcan su residencia principal en la Huerta o la costera Águilas abandonando el casco urbano y dejando su vivienda de toda la vida para alquiler o venta, que es aprovechada en su mayoría por jornaleros inmigrantes. El peso del sector primario es tan abrumador que imposibilita que otros sectores florezcan, no hay equilibrio y mientras ese equilibrio no se restablezca nada en la Lorca actual cambiará.
Resumir en tan pocas líneas la historia obviamente deja fuera muchos puntos que serían necesarios destacar…
Artículo de opinión de «El tendero del barrio».

